Envío gratuito para pedidos superiores a 100 € - Entrega en 2-3 días laborables

Cinco consejos para mejorar en el procesado de tus fotos

En este artículo de Unibind podrás encontrar consejos para organizarte mejor para procesar la fotografía.

Cuando empezamos a revelar digitalmente nuestras primeras fotografías, podemos andar un poco desorientados y, no saber, por ejemplo, cuándo terminar de retocar una foto para conseguir el mejor resultado. Ahí van unos pequeños consejos para dominar el procesado fotográfico.

Primer Paso: Imagina la Foto que Quieres

Puede parecer una tontería, puede parecer complicado. La verdad es que en realidad es muy útil. No se trata de tomar la fotografía ya pensando en cómo quieres editarla (aunque si lo haces, también te será de gran ayuda, pues puede ayudarte a tomar la imagen de una manera o de otra en función de lo que quieras hacer con ella después), sino de pararte delante de la pantalla, antes de empezar a retocar y pensar qué es lo que quieres hacerle.

Si no sabes hasta dónde quieres llegar será más difícil que te pierdas por el camino. Si tienes un objetivo claro, si sabes lo que quieres hacerle a la imagen que vas a tratar, el procesado te será más fácil.

Eso no significa que si empiezas a retocar una foto pensando que quieres hacerle algo concreto, tengas que terminar obligatoriamente aquello que empezaste: a medida que trabajes la imagen puedes decidir cambiar el procesado, probar cosas nuevas, ver cómo quedan ciertos retoques, etc.

Pero, de nuevo, si empiezas sabiendo dónde quieres llegar, el camino será más rápido y sencillo.

Sin embargo, hay otra cosa que debes tener muy en cuenta antes de empezar a retocar una foto en cualquier programa:

Es Necesario Dominar la Plataforma que Vas a Usar

Pongamos un ejemplo: ¿vas a poder conducir si no sabes usar un coche? Difícilmente. Pues tampoco puedes procesar una fotografía si no conoces el programa que quieres utilizar.

Puedes llegar a retocar de algún modo una imagen sin conocer el programa, de la misma manera que puedes mover un coche si sabes que pisando el embrague y poniendo la primera marcha, se mueve. Pero no llegarás muy lejos. Lo mismo pasará con Photoshop, Lightroom o cualquier programa de edición fotográfica que tengas instalado en tu ordenador o tablet.

Desde Unibind te recomendamos que primero aprendas a usarlo. Sólo así podrás hacer exactamente aquello que quieras, sólo así podrás darle forma a la imagen retocada que has pensado antes de ponerte a retocar.

Dominar la plataforma no sólo implica conocer el programa, aunque, conocer tu herramienta facilitará crear la imagen que quieres. Por ello, cada vez que quieras hacer algo nuevo a tus imágenes, aprende primero cómo hacerlo. Haz pruebas, descubre cómo funciona lo que quieres hacer y, una vez lo tengas dominado, aplícalo en tus fotografías. No te lances a retocar tus fotos con procedimientos que no tengas muy por la mano porque puedes llegar a destrozar una foto que, en un principio, era buena. Como de costumbre: primero conocimiento, luego práctica.

Haz un “Antes y Después” Permanentemente

Al principio hemos dicho que es importante saber dónde queremos llegar con el procesado de una foto para evitar perdernos por el camino. En el proceso de revelar digitalmente una imagen, es importante que tampoco olvidemos de dónde venimos.

Tener presente la fotografía original nos permitirá saber en qué parte del proceso nos encontramos, pero también nos ayudará a ser más conscientes de los cambios que estamos efectuando a la imagen que estamos trabajando.

Así que, mientras estés retocando tu fotografía, mira periódicamente la imagen original, tenla siempre presente ya sea para tomarla como referencia o para saber hasta dónde queremos transformarla.

Deja “reposar” la Foto

Aunque tengas que retocar una foto de manera rápida, aunque no dispongas de mucho tiempo, aunque el revelado que quieras aplicarle a tu imagen sea de lo más sencillito; antes de dar por buena y por terminada una imagen, déjala reposar.

Es más o menos el mismo concepto que el del punto anterior (el no perder de vista lo que estamos queriendo hacer). Esto es especialmente importante si en el retoque que queremos hacerle a nuestra imagen vamos a modificar los tonos generales de sus colores. Nuestros ojos tienen un defecto. En realidad no es un defecto, pues esto mismo es lo que permite que nuestros ojos se adapten a situaciones de iluminación complicada. El caso es que nuestros ojos se acaban acostumbrando a lo que tienen delante y, por lo tanto, acaban “aceptando” (por decirlo de algún modo) que los colores que tienen delante son los reales.

Así pues, si lo que queremos es retocar los colores de una foto, al pasar mucho rato mirándolos, llegará un momento en el que no sabremos con exactitud si son los colores que andábamos buscando o no. La única manera que tendremos de saberlo es dejando descansar la foto (o, dicho de otro modo, dejando descansar nuestros ojos).

Deja el programa de retoque en un segundo plano y descansa viendo otras fotos, navegando por internet o yendo a la cocina a por un poco de agua. Cuando vuelvas a ver la foto que estabas trabajando antes de la pausa, verás claramente los colores que estabas tratando y podrás decidir si ibas por el buen camino o no.

El hecho de dejar descansar la foto no es sólo válido para cuando tengamos que modificar los colores de una imagen. Sea cual sea el retoque que queramos hacerle a una imagen, dejarla descansar un momento nos ayudará a retomarla con una nueva mirada, con una mirada fresca que, incluso, puede ayudarnos a ver pequeños errores que hayamos cometido durante el trabajo.

Sin Embargo, es Importante que Tengas Siempre Presente que…

Por mucho que parezca lo contrario, Photoshop NO hace milagros. Cualquier otro programa de edición de fotografías tampoco los hace. Hay algo que no se puede hacer con la postproducción de imágenes: inventar luz. Y puesto que la fotografía es eso: escribir con luz, llegamos a una conclusión muy importante.

Para poder conseguir una buena imagen procesada, tendremos que partir de una buena imagen. Aunque tengas pensado retocar una fotografía mientras la estás haciendo, no puedes olvidar de hacerla bien. Tómate tu tiempo para conseguir una buena imagen porque así tendrás una buena base para trabajar en el ordenador. Un procesado nunca podrá arreglar una fotografía mal tomada.

Este artículo está basado en : “Mis 5 Consejos para Mejorar en el Procesado de tus Fotos de Mónica Vidal.